¿Eres tu propio amigo?
Probablemente, el amigo más olvidado que tienes seas tú mismo. Y sin embargo, cada hombre, antes de que pueda ser un verdadero amigo del mundo, debe ser primero amigo de sí mismo.
En esta sociedad en la que la aberración prospera en ciudades abarrotadas y llenas de centros comerciales, pocos son los hombres que no han sido sometidos, por todos lados, a una campaña para convencerlos de que son mucho menos de lo que piensan que son.
Tú lucharías contra cualquiera que dijera de tus amigos lo que se sugiere de ti. Es hora de que luches por el mejor amigo que jamás llegarás a tener: tú mismo.
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