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El primer paso para establecer esta amistad es adquirir un conocimiento de lo que eres y lo que podrías llegar a ser. “¡Conócete a ti mismo!”, decían los antiguos griegos. Hasta hace poco no era posible conocerse muy ampliamente. Poco se sabía del comportamiento humano. Pero la física atómica, al revelarle al hombre nuevos conocimientos, también ha revelado las características generales de la energía de la vida, y mediante ellas, se pueden saber una gran cantidad de cosas que antes ni siquiera se sospechaban. No necesitas saber física atómica para conocerte a ti mismo, pero sí necesitas saber algo de la meta obvia de la vida en general y de tus propias metas en particular.
Por el momento, hablemos ahora sobre la meta general de toda vida. Conociendo eso, podemos saber algo sobre las leyes básicas que motivan tus propios impulsos y comportamiento.
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