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Y la ciudad murió en la guerra y la palabra se perdió.
Pero ¿cuál era? Sin duda, su valor, puesto que haría posible la comprensión del hombre, excedía las riquezas de Persia. Dos mil años más tarde, de entre los estudios de los fenómenos atómicos y moleculares, podemos postular de nuevo cuál era esa palabra, y usarla. Usarla para conocernos a nosotros mismos. Y para predecir las acciones de los demás hombres.
El principio dinámico de la existencia es: ¡Supervivencia!
A primera vista, eso puede parecer demasiado básico. Puede parecer demasiado simple. Pero cuando examinamos esta palabra, encontramos algunas cosas sobre ella que nos permiten hacer trucos con ella. Y nos permite saber cosas que nunca antes fueron conocidas.
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